Saborea la calma

2018-08-28

Despacio. Saborea la calma

Despacio nacen las criaturas
y aprenden, despacio,
las estrategias de supervivencia.

Despacio transcurre la niñez
siempre curiosa,
tranquilamente ilusionada
por multitud de pequeñas cosas.

Rápido se producen los cambios
hormonales, en la adolescencia,
sin posibilidad de adaptarte
porque despacio
va formándose la idea,
la persona que quieres ser.

Despacio pasan las horas
en la biblioteca de la universidad,
los conceptos son seres etéreos
que, con calma,
se van introduciendo en tu interior.

Tardas mucho en aprender,
muy poco en olvidar,
los años pasan, despacio,
el amor tarda una eternidad.
Y te acoges a la regla
del ensayo error.

Y, de repente, te ahogas,
entiendes mejor a tus padres
y la prisa, esperando,
a que ella sea compatible,
a poder comprar una hipoteca,
a que nazcan los críos,
a escoger una buena guardería,
a que se adapten al colegio,
a lidiar con problemas que ni recuerdas,
a reunir dinero para la universidad,
a que se vayan de casa,
a que vuelvan a dejaros solos.

Hasta que ella también te deja
y, despacio, pasan las horas en la iglesia,
los pésames uno tras otro.
Gente bienintencionada
que te apuñala una y otra vez.

Y, de repente, ya eres viejo,
y, despacio, los recuerdos
se adueñan de ti.
Deseas volver a tiempos
que querías dejar atrás.

Despacio hace su efecto la morfina,
sueñas las mismas cosas de manera diferente
y duermes, te alejas de la realidad,
tranquilamente vas desapareciendo.

respira

Nuestra primavera en Hanoi

2018-08-27

Nuestra primavera en Hanoi

Por la mañana,
después de cerrar los ojos
y antes de salir el sol,
volveré a mirar tu rostro,
después de Berlín.

Te hablaré entre susurros
para no despertarte.
Sueña mis palabras,
mientras paseamos por Central Park
y visitamos la primavera de Praga.

Dame tu respiración,
suavemente un beso
en los labios casi inertes.
Calor en las noches de invierno,
distancia calculada en verano.

Y cuando despiertes
te reñiré porque no cogiste
la ropa de la secadora
y tú a mí, porque no
limpié la plancha
después de tostar el pan.

Pero lo mejor es que desayunaremos juntos
en un hotel en Bilbao
o diez paradas del Transiberiano.
Saltaremos en los Campos Elíseos,
conviviremos con los indígenas del Amazonas
y cazaremos furtivos en Kenia.

Volaremos a Hanoi,
antes de que llegue el verano.
Haremos algún fichaje
que nos acompañe
en futuros viajes.

Escribiré las frases más cortas y las más largas
sólo cuando esté contigo,
porque sin tu respiración
no habrá literatura.
No tendrán sentido
ni las fotos en Sevilla
ni los finales felices.

primavera

Oxígeno

2018-08-27

A ratos quieto, durmiendo,
de repente te mueves y tambaleas,
abres los ojos, miras a tu alrededor
sin entender nada,
sólo la sonrisa de las miradas devueltas.

Me pregunto si nos estás esperando.
Si ya eres consciente
de que podrás jugar con nosotros
de la mejor y la peor manera.

Si sabes que lo daríamos todo por ti
y si planeas alguna argucia
que nos obligue a demostrártelo.

Duermes, cada noche invariablemente
mientras pensamos en ti.
En cuál será tu sexo,
como será tu rostro.

¿Querrás quedarte para siempre?

Salitre

2018-08-27

Salitre

El cielo ha vuelto a oscurecerse
sobre las olas del mar.
Y yo, clavado al mirador,
las observo con los ojos cerrados
para que no me entre más sal en las heridas.

La marea empuja a los peces
a las faldas del acantilado,
están dispuestos a morir entre la niebla.
Porque morir sólo es olvidar que estamos vivos,
descansar del anhelo de algo más.

Y cuando el temporal se vuelve salvaje,
recuerdo cuando lo provocaste
sólo para que el viento me llevara lejos.

Y no digo que no me lo merezca.
Sólo que hoy te echo de menos
y me apetece ahogarte en reproches.

Pero cuando vuelva a casa no estarás.
Sólo queda un grifo roto,
aquel que prometí arreglarte tantas veces
y gota a gota te recuerda
las razones para no volver.

Y un viejo aparato
que, entre interferencias,
emite esos concursos de la televisión soviética
que tanto te gustaban
y nunca llegué a entender.

Aún así me gustaría volver
y resguardarme de la tormenta,
pero el salitre pegado a mi cuerpo
me atrae hacia la marea
y oigo tu voz diciéndome
que tenga paciencia,
porque todavía me queda un mar de sufrimiento.

salitre

Escalones de altura variable

2018-08-27

Escalones de altura variable

 

Dentro de mi odio me perdí,

          olvidé que nunca te quise,

                    que nuestro amor no fue más que un simulacro.

 

Fuimos recíproca solución

          a un invierno desolado

                    en una relación que no estaba basada en hechos reales.

 

Ávidos de cariño,

          repetimos constantemente

                    aquellas palabras que el otro

                              hace tanto tiempo quería escuchar.

 

Nos creímos

          todo tipo de mentiras

                    porque estaban

                             cortadas a nuestra medida.

 

Construimos escalones

          de altura variable.

                    Imposible no tropezar.

 

 

escalones

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