Gotas de irrealidad

2018-12-11

Gotas de irrealidad

Si me pierdo entre tus versos
por favor,
vuelve a buscarme.
Te esperaré sentado,
en el último suspiro
de la última sílaba
de cada palabra.
En los recovecos
ocultos,
en cada letra,
dentro y fuera del sentido.
Más allá de mi realidad.

Te esperaré en el fondo del mar
bailando entre las medusas.
Flotando a la deriva,
deshecho entre la espuma,
pegado a las rocas
o disolviéndome,
como el vapor,
entre las nubes.

Seré la niebla
que recorre la ciudad
y se pega a las ventanas
para poder observarte.
Caer lentamente,
como una gota.
Esperando que me cojas
entre tus dedos
y fundirme con tu piel.

 

Gotas de irrealidad

Los últimos tres días

2018-12-09

Los últimos tres días

Los pasé sentado
mirando al horizonte.
Pero no había ningún horizonte,
lo tapaban los edificios.
Y daba igual,
porque allí no hay respuestas,
ni siquiera hay preguntas,
sólo aquel paisaje
vacuo y deprimente.

Y hoy,
leyendo unas cartas
que ya no volverán,
me pregunto si no es
demasiado tarde.
No para nosotros,
eso ya lo sé.
Demasiado tarde para mí.

Creo que me he pasado la vida
sin tener un sentimiento propio,
imitando los de los demás,
sólo para rellenar el vacío.

Me pedías comprensión,
yo me limitaba a mirar sin escucharte,
a subir el volumen del televisor.
A creer que existe un orden y un sentido
y que yo era parte de él.

Sólo tenía que seguir el camino
y leer los libros adecuados
para comprender quien eras
y por qué te vestías de aquella manera.

Si lo hubiera hecho
puede que estuvieras aquí.
Siempre la misma cantinela.

Pero no estás,
y sólo te echo de menos
porque sé
que, si no eres tú,
no será nadie más,
porque sólo tú
me conectabas con la realidad.

Y puedo pensar que estoy vivo.
Si lo estoy,
¿por qué no tengo a nadie alrededor?
Podría desaparecer,
ahora mismo,
saltar
y nadie me echaría de menos,
tan sólo se preguntarían quien era.

Porque ya es demasiado tarde,
para ser humano,
sentir calor con un abrazo
o disfrutar del silencio sin medicación.
Tan humano como tú.

Recuerdo cuando me reía
porque llorabas con los anuncios navideños
y sólo era así
porque tú los entendía y yo no.

Conservabas esa sensibilidad
que yo perdí en el abismo.
Y ahora es demasiado tarde,
para todo,
para ser humano
y para no perderme,
volver a quererte,
sentir ilusión,
mostrar interés
o centrarme en el horizonte
y pensar el maravilloso espectáculo
que significa verlo
esconderse entre las nubes.

Demasiado tarde para no saltar.

 

 

los últimos tres días

Maniobras orquestales en la oscuridad

2018-12-07

Maniobras orquestales en la oscuridad

Y aquel día soñé ser parte de algo.
El lobo pertenecía a la manada
y ella me arropaba,
con cariño y dulzura.

Pero desperté
y me di cuenta de lo obvio,
de que sólo me sentía yo
cuando me fundía con el viento
solo en la cima de la montaña,
sin voces, risas ni miradas.

Sin el deseo de agradar,
la incomodidad de tener que interactuar,
entre seres que no existen en mi mundo.
Sólo en sus cabezas.

Y no sé ahora si existo yo en el suyo
o únicamente soy parte de la decoración.
Dicen que el lobo es débil sin la manada
pero aunque sea un lobo solitario
estoy dispuesto a dar batalla
a permanecer y despertar
por muchas pesadillas que haya padecido.

Por más soledad
o el deseo de no sentirme siempre extraño.
Seguiré aquí de pie,
igual de perdido
que decidido a no desaparecer.

Soñé que tenía una compañera,
Soñé que teníamos descendencia.
Que vivíamos entre las montañas
y que el resto del mundo no importaba.

Soñé con una niña maravillosa
que rompía todas las barreras,
sólo con una palabra,
sólo con un abrazo,
y me enseñaba a volver a ver el mundo.
Caminando por las llanuras
hasta las piedras le llamaban la atención.
Yo le esperaba,
le dejaba jugar una y otra vez
y entonces mi mundo se volvía diminuto y perfecto.

Y soñé contigo
recordando aquella primera vez,
cuando me sentía agotado
y tú eras una luz al final de cada noche.

Todo se ha complicado,
estoy atravesando pasajes devastados.

Hoy cerré los ojos y tuve miedo de que me tocaran
por más que supiese que no iban a hacerme daño.
Temblaba todo mi cuerpo
pensando en la próxima sacudida.
Si hubieras estado allí
hubiera dejado que me tocaras el pelo,
con tranquilidad y con dulzura.

Después me despierto
y me vuelvo a cerrar.
Demasiado miedo a que me hagan daño,
exceso de tráfico.

Es imposible
porque cuando vacío mi mente,
empiezan las pesadillas
y aún así
estoy convencido:

Este viaje empieza y acaba en ti.

 

 

Maniobras

Sangre en las letras

2018-12-07

Sangre en las letras

Me dijiste,
“ojalá pudiera follarme tu mente”,
sonaba apasionante.
Tú querías saberlo todo de mí.
Y yo preferí esconderme un poco.
Sabía que todo era demasiado.

Y te ofrecí una versión censurada.

Odio lo que siento
cuando me miras de esa manera,
como si fuera posible quererme.

Lo que sentiste nunca fue amor,
sólo compasión.

Y si querías follarte mi mente
sólo fue porque mi cuerpo ya no respondía.
Es imposible entre tanto tráfico mental.

Y si querías estar a mi lado
solamente porque estaba al otro lado del espejo,
todo el dolor y las consecuencias
fueron culpa tuya.

La tormenta puede ser tan dulce.

Y que tu mirada me desnude
es una visión tan literal.
Sólo soy tuyo cuando me siento un objeto
cuando consigues que deje de pensar.

Cuando mi risa estalla en mil pedazos
y después me echo a llorar.

Escogí cuidadosamente mis confesiones.
Las suficientes para mantener tu interés,
apartando aquellas que te alejarían.

Nos dijimos te quiero tantas veces.

Y si de verdad lo hacíamos,
¿por qué nos empeñábamos en vivir en realidades paralelas?

Si prometí curarte las heridas
¿por qué no dejé yo de hacerme cortes?
Si prometí curarme las heridas…

Creo que a veces me dices cosas
sólo porque quedan bonito.
Creo que a veces te decía cosas
sólo porque querías escucharlas.

No las sientes en realidad.

Hasta que vino la fiebre.
Y creí que nunca saldría de aquella.
Soñé que te contaba todo,
soñé que te quedabas.

Después soñé que me mataba.

Me quieres en mi simpleza.
Me odias en mi complejidad.
Somos una mezcla de ternura y terremotos,
de grandes tempestades
que nos mantienen despiertos
cuando lo único que querríamos hacer es dormir.

Crear una nueva vida,
en una nueva ciudad,
dos personas nuevas
que sólo se parezcan a nosotros.
Sin goteras en la mente,
ni deseos ni ansiedad.
Dormidos para poder
en nuestros sueños

Buscar un sentido a todo esto.

sangre

Maldición

2018-12-05

Maldición

Esta historia ocurrió hace ya muchos años
y nunca nadie se ha atrevido a contarla.
Sólo la conocemos unos pocos,
aquellos que fuimos testigos.

Todavía recuerdo los gritos en la noche.

Pudimos ver su estela al bajar del cielo,
hay quien decía que era un ángel.
Podía hablar sin que su rostro se moviera,
estaba pálido y no tenía alas,
no necesitaba ojos para ver
ni hacer nada terrible para aterrorizarnos.

Permanecimos de pie a su alrededor.
Escuchamos todas y cada una de sus palabras con atención.
Era el destructor de mundo
y sólo podía prometer la inmortalidad a diez de nosotros,
y sólo a cambio
de olvidarnos
de todas las reglas
que habían regido nuestras vidas
hasta ese momento.

Todavía recuerdo el olor a carne quemada.

Se hizo la niebla en las montañas,
no podíamos ver más allá,
como si el resto del mundo se hubiera desvanecido.
Sólo diez de nosotros éramos puros,
sólo nosotros pudimos ver en los demás el rostro de la maldición.

Con fuego purificamos el aire.
Con estacas destrozamos a nuestros enemigos.
A ellos y a sus hijos,
a todos los niños perdidos,
las bestias de carga
y los animales de compañía.

Fueron días de fiesta,
en los que probamos la carne y la sangre de Cristo
a través de todos sus hijos.
Donde imaginamos las peores torturas
para llevarlas a cabo.

Todavía recuerdo el sabor de la sangre.

Y así nos convertimos en seres inmortales,
palideció nuestra piel
y desarrollamos poderes inimaginables.
Nuestra sed de sangre humana
se convirtió en la única necesidad.
Filosofía, ética y moral pasaron a un segundo plano.

Nuestros cuerpos inmortales
se endurecieron como la piedra.

Y ahora somos estatuas,
en un pueblo perdido,
al que sólo se llega a través de una carretera perdida.

¿Quieres saber qué hacemos para pasar el rato?

Esperarte.

maldición

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