El mundo ya no podrá hacerme daño

2018-06-15

El mundo ya no podrá hacerme daño

Cuando te conocí
sonabas alegre,
como una canción de Pulp
y dulce como Belle & Sebastian.

Recorrimos el mundo entre montañas,
pisabas el acelerador
al ritmo del volumen de la música.
Cantabas en desperfecto inglés
mientras yo me movía en perfecta arritmia.

El coche no volaba
pero nosotros sí,
te juro que recuerdo como nos elevábamos
sobre los montes
bajo las notas coloridas
de encuentros en la tercera fase.

Dormimos en cientos de hoteles,
cada uno diferente.
Te sentabas sobre mi barriga
e inmovilizabas mis brazos,
“ahora mando yo”,

e inmediatamente me ponía a tus órdenes.

Y entonces me enseñaste
que mis nubes negras
no eran realmente imprescindibles.

Y el placer hueco
se convirtió en ternura.

Y si lo sueñas de nuevo
recordarás lo que éramos
cuando estábamos juntos.

Y no temía cerrar los ojos,
convencido
de que el mundo
ya no podría hacerme daño.

el mundo ya no podrá hacerme daño

*******

Pero dejé en algún momento de escuchar la música
y en un instante funesto caí en la cuenta:
la banda había cambiado de canción.

Ahora somos una versión
de la Nouvelle Vague.
Hilo musical
en supermercados.

Dices que sigues al mando
y siguiendo tus órdenes
persigo tu desprecio con el mío.
Porque las nubes vienen y van,
y las que vuelven siguen siendo parte de mí.

Amor que nada cura
¿intentarás sanarme?
¿Seguirás queriéndome
cuando me empeñe
en caminar en la dirección equivocada?

Me gustaría que nunca dejaras
de quererme cuando te ataco,
que fueras mía
incluso cuando te desprecio,
que me dejes ir
y que no me olvides,
que me acojas y me acaricies
cuando esté de vuelta,
destrozado, desnudo,
sin ganas ya de caminar ni hablar.

Cuando no me quede donde ir.
Cuando agotado,
ya no pueda seguir mi viaje solo.

Y sé mi sueño,
cuando la realidad caduque.
Cuando flote sobre el agua
dirige mi corriente al mar.

Pero por más lejano que me sientas
nunca dejes que tu tierra me abandone.

el mundo ya no podrá hacerme daño

La luz más intensa

2018-06-13

La luz más intensa

Es capaz
de ver hipopótamos
invisibles,
escondidos,
en un jardín botánico.

No lo digo por que sea
mi ojito derecho.
Ni porque fuera capaz
de arrancarme el izquierdo
si está lo suficientemente enfadada,
pero ella es la más luminosa del universo.

Cuando sonríe,
piensas en su sonrisa.
Cuando juega,
convierte en perfecto
lo que parecía no serlo.

Y sólo con mirarla
es capaz de hacerte sentir
la responsabilidad más apremiante
y la alegría más intensa.

Siempre fue un milagro,
lo que surge al juntar
huesos, músculos y sangre.
Ella surgió para atestiguarlo.

Aunque te mande a tu cuarto,
sabes que siempre estará unida a ti.
Posará en todas tus fotos sin descanso
y siempre será la más lista,
la más simpática,
la más dulce,
la más guapa.

Tan especial
que se impone
a todos los titulares
de la prensa.
Pura como un diamante,
capaz ordenar el mundo,
en una espiral infinita
de millones de colores
en el suelo de su habitación.

la luz más intensa

Las muertes delicadas

2018-06-13

Las muertes delicadas

Pobres infelices
que mueren
a dos
o a dos mil kilómetros
de distancia.

Pobre impacto
de miserables despersonalizados.
Gotas en el estrecho,
casas destrozadas
y vidas en ruinas.

Observa el sol
una piel que ya no arde.
No desfallecen,
ante la desnutrición,
ya perfectamente asimilada.

Dicen que sueñan
con mansiones de plata y cristal.
Sus hijos van a morir a la playa
y, mientras se ahogan,
consumen tu bienestar.

las muertes delicadas

Mis viajes al fin de la noche(XIII): Verso mínimo

2018-06-05

Mis viajes al fin de la noche(XIII): Verso mínimo

Debo aprender
a vivir contigo
y a vivir sin ti.

A mirar dentro,
sin dejar
de mirar
fuera,
donde tú estás.

A tomar decisiones
conjuntas
y también
por mí mismo.

A no sufrir
cada vez
que te escriba
y no estés
en línea.

A no chocar
siempre
cuando escucho
coros
de sirenas.

No sólo
a quererte
sino
también
a que sientas
que lo hago.

Debo aprender
tus peculiaridades
a la hora
de recibir
sexo oral.
Todos tus pliegues,
detrás
de las rodillas,
entre el muslo
y tu trasero.

Píntame
un dibujo
en papel
blanco esperma.
Destrózame
al amanecer
clava
tus dientes
en mi piel.

Dibújame
una poesía,
blanda
e imperfecta,
igualmente
fascinante.

Debo sentir
el sol,
que eres tú
iluminando
mi ciudad.

Debo rebelarme,
aprender
a discutir,
saber que,
después
de cada pelea,
siempre volverás.

Existiré
en todos
tus mundos.
Existirás
no sólo
en
mi recuerdo.
Serás
verso mínimo,
refugio máximo.

Aprenderé
a dejarte
notas de amor
escritas
en la puerta
de la nevera
cada mañana.

Escupirás
sobre mí.
Ensuciarás
mi mundo.
Limpiarás
mi mente.

Sabré
que soy yo,
que existo,
que camino.

Tuve
una vida
dura.
Un pasado
turbio
antes de ti.
Fui la tormenta
y tú
mi relámpago.

Nadaremos
hacia
el horizonte.
En el mar
desteñirán
nuestras arterias,
rojo sangre, peligro manifiesto,
al contacto de nuestros cuerpos,
agua que nunca apagará nuestro fuego.

Y no olvidaré lo que me dijiste
a partir de ahora debería moverme con total libertad,
nunca desmerecer lo cotidiano,
dejar que el lector busque entre los huecos
y alargar las frases,
las palabras
y las letras.
Hasta que no quede un solo espacio de mi alma que no haya sido escrito.
Habrá tantas interpretaciones como lectores,
mas la única que cuenta es la tuya.

El agente S.

 

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Mis viajes al fin de la noche: Final improvisado y fallido (fragmento libre)

1
2018-06-03

Mis viajes al fin de la noche: Final improvisado y fallido (fragmento libre)

Y no dejamos de conocernos,
es más, ahora nos conocen todos,
pues nuestras hazañas
se retransmiten en los cinco continentes.
Desde el día que me prometiste que nos iríamos lejos,
donde a nuestros perseguidores
les sería imposible encontrarnos,
donde nuestro amor
no desaparecería nunca.

Te mueves al ritmo de mi mente
y dejas que sea yo mismo a tu lado.
Nunca me has torturado
con la persona que debería ser.
Y me has perdonado
cuando yo he necesitado torturarme.

Vivo en una fe mayor en ti
que en mí,
pero satisfecho,
no desfallezco,
ni siquiera cuando tengo que saltar al río
para esquivar a nuestros perseguidores.

Muévete al ritmo de mi mente,
deja que sea yo mismo a tu lado,
no desfallezcas,
por muchas que sean las montañas
que crucemos en nuestra huida.

Dormiremos en tiendas de campaña,
en medio de bosques inhabitados,
entre criaturas que el hombre no conoces
y tú me abrazarás para que no tenga frío.

Descubriremos lugares hermosos,
más allá de la civilización,
bosques de árboles parlantes
y océanos salvajes.
Nos bañaremos en sus aguas
Y te abrazaré para que no tengas miedo.

Surcaremos los caminos,
volaremos más allá de las murallas
y follaremos en libertad por primera vez,
como animales,
podrá faltarnos alimento,
pero nunca vida.

En todo el mundo se retransmitirán nuestras aventuras,
seremos lo que ellos siempre quisieron ser.
Mataremos todos los animales que nos puedan alimentar,
sin ningún rastro de remordimiento.

Porque la sociedad ya no nos controla.
Porque estamos aburridos de mentes bienpensantes,
que ignoran a todos los seres humanos que murieron
desde el principio de la historia de la humanidad.
Porque tú y yo no somos como ellos,
desdeñamos la crueldad
y no siempre tenemos razón,
y sólo huimos,
sólo nos alimentamos,
sólo disfrutamos,
sin perder el tiempo.
Porque ellos nos siguen,
y nos matarán si nos ven,
o algo aún peor.
Nos impondrán sus débiles visiones,
sus discursos aprendidos,
la necesidad de una aplauso,
la lucha en pro de la estupidez,
universal e institucionalizada.

Ven conmigo,
iniciemos este viaje.
Tú me acariciarás el cabello,
para que nunca decaiga,
y tocaremos nuestros bellos púbicos
para bailar de alegría,
después descansar,
mirándonos el rostro
en instantes infinitos.

final improvisado y fallido

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