Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019)

2021-03-20

Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019)

Para mí, una total decepción. Un bluf total. Un desastre que brilla, sí, pero sólo gracias a la decoración, la fotografía y la interpretación de Haley Bennett.

Mérito tiene que haya podido levantar ella sola un proyecto con un personaje tan desdibujado sobre el papel que es, en pocas palabras, el de una mujer embarazada, ninguneada por todos los que le rodean, que sufre un trastorno de los impulsos y tiene la compulsión de tragarse todo tipo de objetos.

Podría haber recorrido el camino de la repulsión. En realidad, es lo que esperaba encontrarme después de ver el tráiler: un filme en sintonía con algunos de los mejores de Cronenberg. Un estudio de los placeres mórbidos donde pudiéramos empatizar de alguna manera con la protagonista, ahondando en la fascinación por la propia autodestrucción dibujaba desde el exterior desde que entran los objetos hacia un interior que va sufriendo cambios y heridas en consonancia con la perturbación de la protagonista.

swallow

Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019)

Sin embargo, pronto vemos que no es así. Que aquí lo que hay es una comedia negra al estilo de Crudo. Lo crees por lo imposible de la situación de la protagonista, un ama de casa del siglo XXI que no tiene relación absolutamente con nadie fuera del entorno de su familia política. No tiene ninguna amiga, no tiene Whatsapp ni ningún tipo de redes sociales (y mira que hay), ni siquiera nadie a quien haya conocido por Internet con el que hablar en algún chat, nada. Sólo está muy enamorada de su marido, un hombre que básicamente la ignora, del que busca una constante aprobación.

Y no sé si la casa en la que pierde el tiempo la protagonista no es otra cosa que una metáfora de algo, o si los suegros lo son del estigma que acompaña a la enfermedad mental, o si el marido una crítica de una sociedad patriarcal donde una mujer sumisa y servicial es el complemento de una vida perfecta, también podría ser una crítica a la medicalización de la sociedad actual (todo lo relacionado con el personaje de la psiquiatra resulta sonrojante).

En definitiva, podría ser muchas cosas, pero no acaba siendo ninguna.

swallow

Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019)

Porque la película va avanzando y piensas: no puede ser. ¿De verdad la película se toma tan en serio a sí misma? ¿Puede ser que la intención del director sea contar un drama sobre la etiología de los trastornos mentales? Y sí, parece ser así, lo que, dado que los personajes son poco más que un arquetipo, absolutamente unidimensionales, lo que al principio resulta perturbador acaba resultando absolutamente ridículo. Porque la película, así planteada, sólo tenía dos opciones: o ser una sátira o una bonita colección de canciones e imágenes. Un sinsentido absolutamente inofensivo.

En definitiva, un pastiche posmodernista escrito y dirigido por alguien que no sabe a qué está jugando. Puede que ni siquiera sepa jugar.

Prescindible.

Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019)

Cine

No desaparezcas hoy

2021-03-18

No desaparezcas hoy

Si algún día me faltas
seré viento,
para perseguir tu perfume
y poder desaparecer
donde tú desaparezcas.

No desaparezcas hoy

Si no te encuentro,
viajaré a otros lugares,
seguiré a las nubes
someteré a todas las tormentas,
vaciaré el agua de los océanos,
sembraré el caos,
ladrarán todos los perros,
volarán sus criaturas marinas,
se rebelarán las bestias
someterán a la humanidad
y reinará mi tristeza,
y mi rencor será ley.

No desaparezcas hoy

Cerrarán los cines,
llorarán los payasos,
se apagará la calefacción,
se borrará la tinta de los libros,
arderán las mantas,
se apagará el sol,
bajarán el telón las miradas,
arderán los bosques,
se secarán los grifos,
los actores olvidarán sus diálogos,
explotarán los coches,
se apagará la música,
las ensaladas no tendrán aliño,
chocarán los trenes,
se vaciarán las cajas.

Se borrarán las sonrisas,
los juegos de los niños,
el contacto y los abrazos,
el sabor de los besos,
el poder de la palabra,
la palabras:
familia, amistad,
compasión y hogar.

Y el sexo será sórdido.
Y el amor se quedará sin letras.
Y las pieles dejarán de ser un destino.
Y la desnudez será una maldición.

No desaparezcas hoy

Y todos los dedos me señalarán,
recordándome que no estás
y olvidándome de que te has ido.

No desaparezcas hoy

Entrada en poémame (I)

Poesía

Entrada en poémame (II)

Bailar en la oscuridad

2021-03-17

Bailar en la oscuridad

Fuiste tú,
frente al papel en blanco
quien convirtió su soledad
en eterna compañía.

Son tus frases
fragmentos de belleza luminosa,
el calor de una taza de café,
lecciones de melancolía
que consiguieron vaciar mi pecho,
advertencias,
llamadas a la acción,
exhortación de vida
y eternas compañeras.

Son aquellas veces
que cuando no sé qué pensar
vienen tus palabras a dictármelo,
sin conocerme,
cientos de años antes de que yo naciera
o, quizá hace solo un segundo.

Bailar en la oscuridad

Da igual,
porque la poesía es
un instante especial,
más allá del tiempo y del espacio,
en que los dos nos arrancamos la piel
para sentir dolor al mismo tiempo.

En que nos detenemos un momento
para reflexionar
sobre este viaje,
conduciendo, como en el cine,
hacia increíbles cielos fucsia.

Mientras,
me cuentas tus amores,
tu repentina sensación de soledad,
tus dudas,
esa sensación de nunca estar,
de estar en otra parte,
parecer extraño al mundo
y, por un momento,
capaz de todo o incapaz de olvidar.

Da igual,
lo importante es sentir,
moverte entre el peligro y la fugaz felicidad,
siempre movernos, seguir bailando,
aunque se haga de noche,
aunque ya no haya música,
aunque apaguen las lunes,
sigo bailando
escuchando tu canción silenciosa.

Para abandonar la sensación
de que todo se me escapa
entre las puntas de mis dedos.

Bailar en la oscuridad

Bailar en la oscuridad

Fuiste tú,
fuisteis tantos,
los que me inspiran cada día a soñar,
a seguir imaginando,
mantener la mirada del niño,
desde el alba hasta que me entierren entre flores amarillas.

Serás tú,
estarás ahí,
guiando mi mano,
reflejado entre la pantalla blanca.
Vosotros,
tantos
imposible describiros
las sensaciones que me habéis provocado.

Sólo,
seguiré escribiendo.
Bien o mal,
no importa,
por mí,
por vosotros,
o sólo porque hay que seguir en movimiento
bailar,
sin parar al son
de la melodía que me habéis enseñado.

Bailar en la oscuridad


Entrada en poémame

Poesía

Estrellas místicas

2021-03-16

Triángulo de Amoz Bizarro – Estrellas místicas

Triángulo de Amor Bizarro son, en definitiva, el hijo que hubieran tenido Los Planetas y El Columpio Asesino si los hubiesen metido en una habitación y les hubieran obligado a follar.

Por supuesto, hablo de esos Planetas de los años 90, sus primeros discos, aquellos en los que nos flipaban a todos por mucho que críticos como el pijoproletario Victor Lenore o el miembro de la fachosfera Cristian Campos ahora se empeñen en decir que no eran para tanto.

Sí, bueno, los ponían por las nubes y presumían de ser amigos de ellos pero, vamos, sólo era porque sus editores les obligaban es escribir esas chorradas. Y mejor esto lo dejo aquí, porque no merece la pena hablar de críticos musicales que confiesan que no les pagaban por sus artículos sino por sus opiniones.

Y vuelvo a Triángulo de Amor Bizarro, que puedes ser hijo de los antes mencionados o de mil putas, pero eso no quita que tengan una personalidad propia y supongan un soplo de aire fresco en el ya casi inexistente panorama indie español que, herido de muerte por grupos como Love of Lesbian y similares parece sólo capaz de aportar aburridas fotocopias pop con ínfulas.

Triángulo de Amoz Bizarro – Estrellas místicas

Por supuesto, hay más excepciones, otro día os hablaré de ellas. Porque estoy tratando de hablar de TAB, de lo mucho que me flipan. De que hace años que no voy a ningún concierto pero me encantaría ir a uno suyo porque los ves en las noches de Radio 3 y son la caña. Porque me hacen sentir adolescente otra vez y sonará patético pero a mí me encanta. Perderme en su lado más noise y su lado más pop, perderme de la voz de Isa una y otra vez o creerme capaz de correr dos kilómetros más al día por mucho que me follen las fuerzas gracias a ellos.

En fin, la canción que sigue muestran lo que son: una propuesta al mismo tiempo personal e intransferible como abierta a todos los públicos que, puede ser, vuelva a engancharte a un grupo de esa manera obsesiva en la que lo hacías cuando eras adolescente.

Estrellas místicas

La canción del día

Infierno bajo el agua (Alexandre Ajá, 2019)

2021-03-15

Infierno bajo el agua (Alexandre Ajá, 2019)

Uno espera más de una película producida por Sam Raimi que últimamente parece un tanto despistado. Veremos si se redime en la nueva película del Dr. Strange.

Tras la cámara está Alexandre Ajá, un director con talento en el plano visual pero totalmente incompetente a la hora de contar una historia. Obtuvo fama con la película Alta Tensión perteneciente a la corriente denominada Nuevo Extremismo Francés, compuesto de películas difíciles de ver por su crudeza y del que yo sólo destacaría al cineasta Gaspar Noé y alguna otra película suelta cuyos directores no fueron capaces de volver a dar en el blanco.

Está interpretada por Barry Pepper, secundario de películas de la talla de Salvar al soldado Ryan, La milla verde o La última noche (donde llega a eclipsar a actores de la talla de Edward Norton y Philip Seymour Hoffman), que no pasa por sus mejores momentos y Kaya Scodelario, una joven promesa, actriz bastante competente que, por otra parte no acaba de levantar el vuelo.

Infierno bajo el agua

Infierno bajo el agua (Alexandre Ajá, 2019)

La historia no tiene mucho que contar y se nota. Dos personajes se encuentran atrapados en el sótano de una casa, durante un temporal, donde también hay un caimán que los considera un menú más que aceptable para la cena de esa noche.

Hay que decir que la película empieza bien con algunos buenos sustos y golpes de efecto. No debes verla si te preocupa un vacío en la credibilidad, porque no es creíble en absoluto. Los protagonistas son mordidos varias veces por los caimanes y, sí, gritan un poco en el momento, pero después no se les nota mucho: siguen andando tranquilamente e incluso se permiten pelear con ellos a puñetazos o encerrar a uno de esos bichos de 500 kilos en la mampara de una bañera.

No obstante, pasado el momento inicial, los guionistas y el director se quedan sin ideas y la historia deambula entre las conversaciones padre e hija acerca de su problemática relación y algunos golpes de efecto. Los caimanes se van multiplicando a su alrededor y se suceden las escenas de relleno con personajes, más extras que secundarios, que aparecen como por arte de magia y cuyo único cometido es ser espectacularmente devorados.

Infierno bajo el agua

Infierno bajo el agua (Alexandre Ajá, 2019)

¡Ah! También hay un perro por ahí que no debe ser considerado un manjar por los reptiles, ya que se pasea tranquilamente sin que uno sólo de ellos se acerque a él. Puede ser que, al estar tan sucio, lo confundan con una piedra grande.

Se trata, en fin, más que de un film de serie B de un telefilme vitaminado de esos que tanto gustan a las cadenas de streaming, ya que les permite seguir dando una sensación de novedad entre los pocos estrenos verdaderamente interesantes que ofrecen.


Cine

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies