Las cuchillas no cortan la noche

2020-06-19

Las cuchillas no cortan la noche


Las cuchillas no cortan la noche,
ni su filo agujereará el cuadro.
No hay en ella lugar donde escapar
ni rincón donde esconderte.

Las estrellas no son agujeros en el cielo,
no se esconde la luz tras este manto negro,
quién pudiera tocar una estrella…
moriría calcinado.

Quienes deambulamos por la oscuridad,
¿sabes?
No vamos a las tiendas abiertas 24 horas
porque se nos haya acabado la sal,
tampoco vamos a encontrar el amor.
Ni tan siquiera un poco de calor sobre el colchón.

Porque de noche sólo somos una esperanza,
para ellos.
Nuestra mente nada más
que otra calle oscura y abandonada
en el corazón de la gran ciudad.

Chinos, hindús, lejos de casa,
esclavizados,
pasan dieciséis horas al día viendo la vida pasar
detrás de una barra,
las otras cuatro o cinco durmiendo
y el resto perdidas.

Algunas de las personas más amables que conozco,
lidiando día sí, día no, con algún borracho de los que no saben beber,
con un par de niñatos dispuestos a sacar alguna navaja.

¿Quién sabe qué pensarían a veces de mí?
De mis ojos rojos y mis pupilas dilatadas,
aquel cliente triste y solitario
que compra caras botellas de alcohol al doble de precio,
chocolatinas, gominolas, papel de fumar,
una botella de aquarius y sopa de sobre.

Aún así sonríen,
como aquella china cerca de la gran vía
que me riñe por dar la, por otro lado cierta, impresión
de no haberme afeitado ni una vez en los últimos seis meses.

Pago con tarjeta,
rezando para que el dinero no se acabe nunca.
Ése que mis padres me envían todos los meses
Aferrándose a la esperanza de que todas mis promesas incumplidas
dejen de serlo alguna vez.

Camino, cojo el metro, me cruzo con todo tipo de gente.
Muchos de ellos te miran esperando que les devuelvas la mirada,
otros amenazan con ella a las chicas más jóvenes.
Siento que quizá los hombres sólo seamos tu creación defectuosa.
Débiles marionetas buscando amor, un poco de compañía,
desde la adolescencia convencidos de que sólo lo conseguiremos
a base de provocaciones, gritos, intimidación y violencia.

Ellos no tienen nada que ver conmigo, pienso.
En realidad,
la oscuridad de la noche,
se vuelve mucho más oscura
cuando cruzo el umbral de mi puerta,
cuando el juicio ya ha sido celebrado
y me he declarado culpable de todos los cargos.

Es entonces,
en la intimidad,
donde la noche
esconde
sus secretos
más terribles.

Y, después, terminada mi crucifixión,
vuelvo a salir al exterior sin salir de casa.
Desde la terraza mirando el cielo
para comprobar que apenas quedan estrellas.

Y recuerdo las noches veraniegas en el pueblo
allí podías ver el universo en todo su esplendor.
Pensábamos que sólo estaba ahí por y para nosotros
que podíamos saltar de una estrella a otra
hasta desaparecer.

Cuando las horas cansan
y el cielo es mitad estrellas
mitad amanecer.

Fueron esos cielos rojos,
en un coche sin ventanas,
circulando por la autopista…
Eran los últimos días del verano
cuando comprendí, por primera vez,
el significado de la palabra pérdida.


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Sangre

Mis viajes al fin de la noche

Recuerdos


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Sábado noche salvaje

2020-06-08

Sabado noche salvaje


El juego empieza en cinco minutos. Sonará la señal de aviso y todos los aquí presentes pasarán a la acción, ocupando cada uno el lugar que les corresponde. Miro al chico que hay delante de mí, es un crío. Me pregunto si él tiene miedo, porque yo no. Y es que estoy convencido de que cualquier cosa que me pase aquí será mucho menos dolorosa que todo lo que ellos me harán si no les devuelvo lo que les debo. Ahora, es la señal: “Ruleta rusa, hagan sus apuestas”.


 


Reto: 5 líneas


Adella Brack – Reto: 5 líneas (Junio)

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Pellizcarnos

2020-06-07

Pellizcarnos


La vida no se detuvo,
los árboles recuperaron sus hojas
y crecieron flores de todos los colores.
Caían al suelo abrazadas por el viento.

La primavera pintó sobre todos los caminos,
quedaron cubiertos de pétalos y hojas.

Y allí nos quedamos,
en el centro del universo
y en mitad de ninguna parte.
Ya – por fin- libres.

Porque todas las rutas conocidas
habían desaparecido bajo ese manto floral
y no nos quedaba otra opción
que caminar hacia lo desconocido.

Algunos pensaron que se trataba de un sueño
y, conscientes de como sienta la realidad,
decidimos que nunca más nos pellizcaríamos.


Pellizcarnos

Pellizcarnos

Sueño


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Cenizas

2020-05-22

Cenizas


Convertimos la noche en un incendio,
redujimos a cenizas el mundo a nuestro alrededor,
y, al amanecer, no quedaba nada más,
sólo nuestros cuerpos, que seguían ardiendo.


Cenizas

Soñé una vida aquí sentado.
Recuerdos gaseosos,
novelas mutiladas
y canciones que nunca compuse.

Soñé, dibujadas en el humo,
todas esas oportunidades
que no pude aprovechar.
Y ahora se pierden entre mis dedos.

Soñé los versos
Que nunca escribí,
lugares que no visité
y personas que no conocí.

Soñé que soñaste una vida para los dos.
Soñé, soñaba, soñaré
que nunca soñarás conmigo.

Y me atuso el cabello,
del que caen pequeños filamentos blanquecinos
hasta posarse
y tornar indistinguibles de este traje color ceniza
en que se ha convertido mi piel anhelante de vida

Vida que perdí soñando
hasta dividir mi cuerpo en diminutas partículas,
ceniza en los rincones
ansiando en silencio
que, por fin, llegue el día
en que pueda escapar con el viento.


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Amor

Reflejos


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Manto protector

2020-03-26

Manto protector



Mamá,
acompáñame,
no me dejes sola,
el pasillo es tan largo,
tan oscuro el camino
a mi habitación.

No puedo hacerlo sola.
Mamá, por favor,
las sombras ocultan monstruos,
algunos imaginados,
otros no.

Todos quieren comerse mi carne tierna,
esa que esconde
el dinosaurio de mi pecho.
Me ha prometido
que no dejará que nada atraviese
la suavidad de mi piel.

Pero sé que los monstruos
tienen uñas y dientes afilados,
muchos ojos que miran con maldad.
Sé que te sonríen
antes de morderte
y que estarán ahí,
acechando toda la noche
hasta que el sueño me proteja.

Mamá, duerme conmigo,
quédate conmigo
hasta que amanezca.
Hasta que la luz
derrita sus cuerpos peludos
y desfigure
todavía más
sus horribles rostros.

Sólo quiero que ardan
sólo quiero a mamá
y que vigiles mis sueños.

Mamá, acompáñame,
o mejor,
llévame contigo a tu cama.
Deja que en la oscuridad
pueda sentir el calor
que desprende tu cuerpo.
Que con solo alargar las manitas
pueda tocar tu precioso rostro.
Y sentir tu manto protector
cuando sus ojos brillen en la oscuridad.


Manto protector

Paternidad


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