Canas

2022-09-29

Canas

Un folio en blanco y un lapicero
provenientes de bosques saqueados.
Es la literatura asesinando a la belleza,
sólo por un puñado de versos inútiles,
por ganar la batalla a un papel
del mismo color que nuestras canas
hace tiempo condenadas al olvido.

Y todo para seguir creyendo en un amor
que nunca fue inmortal, que fue sólo uno más,
por mi incapacidad para aceptarlo
o mi urgente necesidad de desprenderme de él,
regalárselo al tiempo y entregárselo al olvido.

Todo para acabar reconociendo
que soy incapaz,
de describir el blanco de tus ojos
o de justificar todo el tiempo y energía
que gasté intentando explicar tus silencios,
tus olvidos, tu manía de enredarlo todo
o nuestras ridículas rabietas.

Por eso este folio sigue así,
pálido, vano, deshabitado,
completo de frases mal imaginadas
y palabras borrosas o tachadas,
dedicado al arte inocuo
de borrar y borrar
hasta llenarlo todo de migas
que uno con pegamento.
Después lo pego todo en la pared
y lo miro cada noche
entre fascinado, soñoliento y hastiado,
buscando en cada una de ellas ese algo que no fue:
Un chicle pegado al estómago
cuyo reflujo nos atrapará una y otra vez,
desarmados, incapaces, cada vez más viejos
por más que nos empeñemos siempre
en atarnos a un tiempo que nunca fue como lo imaginamos

Que por más tiempo que pase,
por más que lo queramos desandar
permanecerá ahí, a lo lejos,
fuera del alcance de nuestros brazos diminutos.

Canas

Canas


Poesía


Entrada en poémame


La tristeza que diluyes

2022-06-19

La tristeza que diluyes

Camino en un desierto de arena y niebla,
no me atrevo a avanzar ni retroceder,
tampoco sé si tengo que hacer una cosa y la otra.
Si debo caminar hacia la luz
o perderme entre los recuerdos de miles de colores.

Estoy empapado, siempre,
No sé si en el purgatorio o el infierno.
Cada gota de sudor es un trozo de vida que se escapa entre mis dedos
y siento dolores inefables,
que te tengo que agradecer a ti Señor
por todas las molestias que te tomas en alargar esta agonía.

Tenía un cuerpo, ahora no lo tengo,
sólo me queda esta sensación de malestar
y, aunque no te lo creas,
puedo sentir como cada una de mis células
se pudren, mueren y desaparecen.

En esta cama de hospital, pienso Señor,
cuando podré conocerte,
si lo haces cuando llegas o debe pasar un tiempo
o si nunca te relacionas
y sólo te dedicas a crear catástrofes,
grandes o presencias,
con las que demostrar tu poder.

La tristeza que diluyes

La tristeza que diluyes

¿Crees que cuando llegue me recordarán?
Te pregunto ahora a ti que,
sentada en esa silla,
te ves obligada a ser testigo principal
de este caso de envenenamiento.

Debí saberlo;
el tabaco es veneno,
el alcohol es veneno,
la comida es veneno
y el aire que respiramos.

Mis recuerdos son cada vez menos y se mueven más despacio.
Te observo a cámara lenta,
con esa sonrisa que iluminaba mi lívido
y ese olor que inundaba nuestra habitación.
El sexo que tantas veces devoré,
los abrazos que rechacé y ahora echo de menos.

Ahora quisiera volver a ver el mundo cuando media más de veinte metros
y las vistas daban a las montañas
y no a un patio interior plagado de camas de hospital.
Cuando clavábamos puñales en la espalda de la vida,
que era como un caballo desbocado, al menos para mí.
Antes de que me encontraras,
cuando la vida me sangraba
y me adoptaste como a un chucho malherido.

La tristeza que diluyes

La tristeza que diluyes

Ahora que soy todo destemplanza y excitación,
cuando la vida se me escapa sin remedio.
De vez en cuando, entre las luces,
Puedo ver tu sonrisa,
siempre tierna, sincera y balsámica

Ahora que me abandono al sueño reparador de los opiáceos
creo que he dejado atrás el dolor y la melancolía
que siempre me han caracterizado.
“¿Por qué te empeñas siempre en ser infeliz?”
Fue una pregunta que nunca pude contestarte.

Hoy, ya casi carne de crematorio,
Tras una vida de no creer en nada,
con tu permiso, ¡oh Señor!,
me reservo la esperanza de quedarme aquí para siempre.

Sólo flotar, confundirme con todas las cosas bellas que hay en el mundo,
convertirme en la tierra y el agua
que te abraza en esta tormenta
que ha convertido en papel mojado esa carta que nunca te escribí.

Aquella en la que te confesaba que siempre me hiciste feliz
por más que yo me empeñara en demostrártelo;
en poner tu vida patas arriba cometiendo,
una y otra vez,
los mismos errores.

Que sólo desearía que,
en un futuro lejano o no,
nuestras memorias volvieran a repetirse una y otra vez.

Cabalgando, arañándonos la espalda cada noche
e iniciando intactos de nuevo el camino,
envueltos en la ilusión de que ese nuevo día
volveríamos a repetir, de nuevo,
cualquiera de nuestras cien mil primeras citas.

La tristeza que diluyes

La tristeza que diluyes



Poesía


Entrada en poémame


La ira de Dios (Sebastián Schindel, 2022)

2022-06-18

La ira de D(Sebastián Schindel, 2022)

Sebastián Schindel no es un mal director, tampoco especialmente bueno. Competente a veces y, en esta película, disimuladamente negligente. Pues no se puede decir que no haya sabido crear una atmósfera típica de thriller psicológico, sí, lo hace, se ha leído el manual y lo ha seguido, punto por punto, hasta obtener al final un resultado que supongo que no es el deseado, pues es una película aburrida, predecible e incluso irritante.


El problema de esta película es Kloster, interpretado por Diego Peretti, una especie de Dios que siempre consigue lo que quiere y busca vengarse de Luciana B. (Macarena Achaga) no me queda muy claro que si por despecho o porque la culpa de una tragedia que sucede en su familia y que el mismo provocó.

La ira de Dios


Los miembros de la familia de Luciana van muriendo uno por uno siempre en extraños accidentes y, ahí, en medio, se encuentra el personaje de Esteban Rey (Juan Minujín), un escritor frustrado ahora periodista que culpa a Kloster del fracaso de sus ambiciones literarias.


Esteban Rey investiga las muertes, en teoría, porque finalmente no descubre nada de nada, igual que le ha pasado a Luciana. Es una historia de perdedores que se enfrentan a ser todopoderoso interpretado con el método de poner todo rato cara de acelga y desvariar sobre la ley del Talión.


A Kloster nunca le ponen en apuros. Hay una trama, sí, crímenes que investigar, pero ningún descubrimiento. Sabemos lo que has hecho, sí, pero lo has hecho de una manera tan inverosímil que es imposible que sepamos como lo has hecho y, por supuesto, tampoco lo vamos a explicar.

La ira de Dios


Todo se reduce a Kloster siempre gana, excepto en la tarea de captar mínimamente nuestra atención.

La ira de D(Sebastián Schindel, 2022)



Cine


FilmAffinity

RateYourMusic


Resaca

2022-05-28

Resaca

El hambre, el vacío,
mis recuerdos,
la sed mortal,
mi estómago revuelto
y las sábanas pegadas
a mi piel sudorosa.

Y, a veces,
un pequeño y engañoso
instante de luz.
Cuando creo que lo entiendo
para, después, dejar de recordar
cómo llegué a entenderlo.

Y hoy soy un cuerpo más,
apilado en un carro
junto al resto de almas perdidas
después de la batalla.

Y me empeño en pensar en ti,
en maldecir tu nombre
y entregarme a tus recuerdos traicionados.

Porque es peor no sentir nada
que entregarme ese dolor
que siempre vuelve.

Resaca

Resaca


Poesía


Entrada en poémame


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies