Mis viajes al fin de la noche (V): Trastorno Obsesivo Compulsivo

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2018-05-23

Mis viajes al fin de la noche (I) – Odios (versión alterna)
Mis viajes al fin de la noche (II) – No estaré
Mis viajes al fin de la noche(III) – Los viajes perdidos
Mis viajes al fin de la noche (IV): Las señales inexistentes
Mis viajes al fin de la noche (V): Trastorno Obsesivo Compulsivo

Te olvidas de mí, mientras, yo te recuerdo todo el tiempo
y te has convertido en un nuevo síntoma de mi enfermedad mental.

Y por eso hablo contigo aunque no estés,
por eso revivo situaciones cotidianas ya caducadas,
y te grito,
te escupo todos mis reproches,
y me siento un fantasma,
me bebo escocia entera para sentirme normal
y acabo durmiendo entre vómitos y sangre.

Deberías verme,
soy un naufrago en esta isla,
ya no me corto la barba ni los pelos de la nariz,
mi pelo con su alborozo constante compite con mi tristeza.
Me levanto dolorido porque duermo en el suelo.
Todo me da igual.

Y mi locura es el hilo rojo que me sujeta a la vida,
la realidad ya no tiene nada que ofrecerme.
Apenas existo,
apenas le importo a nadie ya,
la tristeza es melancolía,
la desesperanza mi existencia
y la ilusión la mentira que tú inventaste.

Belleza de la primavera,
no vuelvas a importunarme,
ya no quiero las flores.

Destino cruel,
¿podrías regalarme alguna enfermedad?
Me gustaría morir entre agradables dolores.

Tantas veces vi que te alejabas.
Tantas veces soñé que me dejabas.

Por lo que me importabas
te vi morir tantas veces.
Pensaba que en la siguiente imagen lo haría mejor:
sería más creativo,
reaccionaría más rápido.
Pero nunca fue así
y olvidé los buenos momentos
para convertirme en estatua de sal
que, como los platos que nos regaló tu madre,
no hacía otra cosa que estorbar.

Sé que no te preguntas el porqué de este discurso anárquico,
me conoces demasiado bien.
Y aunque no sirva de nada
sólo quiero decirte una cosa:
elimina tus expectativas sobre mí,
y ya no te decepcionarás.

No volveré a hacerte llorar.

Bien por ti.

trastorno obsesivo compulsivo

Mis viajes al fin de la noche (IV): Las señales inexistentes

3
2018-05-22

Mis viajes al fin de la noche (I) – Odios (versión alterna)
Mis viajes al fin de la noche (II) – No estaré
Mis viajes al fin de la noche(III) – Los viajes perdidos
Mis viajes al fin de la noche (IV): Las señales inexistentes
Mis viajes al fin de la noche (V): Trastorno Obsesivo Compulsivo

Cuando iba a por el pan,
pronto,
el sol de la mañana todavía no abrasaba,
pero nosotros sí,
no podía dejar de preguntarme:
¿Eras feliz conmigo?

Cuando ensoñaba con otras,
imaginaba un futuro
donde usaba con ellas todo lo que había aprendido contigo.
Lo hacía aterrado,
porque nunca parecías satisfecha,
porque sabía que el momento que llegó
algún día iba a llegar,
y aún así,
cuando lo hizo,
yo no estaba preparado.

Cuando intentaba deformar tu rostro
y elevar tu mirada,
parecías contenta,
pero en lo más profundo
yo seguía viendo tu insatisfacción.

Y yo te juro que lo intenté,
lo hice,
miles de veces,
conseguí enamorarte de verdad.
Fui más inteligente,
más rápido e ingenioso en todas mis respuestas.
Te vi satisfecha tantas veces,
mas nunca en la realidad.

Y te repetía,
no me quieres,
hasta la saciedad.
Sólo para que me llevaras la contraría,
para oírte decir que era un pesado,
disolver la inseguridad,
pensar en un futuro que se me hacía impensable,
los dos sentados,
satisfechos,
mirando la vegetación y el horizonte.
Nuestras pieles arrugadas
y nuestros sueños intactos.

Pensé tantas veces.
Perdí tanto tiempo.
Tantas fuerzas desperdiciadas.
Tanto amor ni correspondido ni valorado.

Y te vuelvo a ver sentada en nuestro sofá,
hablas como una metralleta,
me cuentas todo lo que ha pasado durante el día
y hasta el detalle más nimio
te llena de entusiasmo.

Nunca supe de dónde venía mi eterna pose melancólica,
quise ser más feliz para ti,
te juro que lo intenté,
más seguro de mí mismo
y convencido de poder moldear mi realidad.
Quise hacerlo,
tantas veces,
cuánto tiempo habré perdido,
dando vueltas,
intentando definir la felicidad.

Y puede que no fuera otra cosa
que tumbarnos
y fumar un cigarrillo tras otro.
Dejar que pasaran las horas entre buena música.
Disfrutarlo,
no perder más tiempo esforzándome,
pero,
¿Cómo reconocer algo que no comprendes?

mis viajes al fin de la noche

Mis viajes al fin de la noche(III) – Los viajes perdidos

3
2018-05-21

Mis viajes al fin de la noche (I) – Odios (versión alterna)
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Mis viajes al fin de la noche(III) – Los viajes perdidos
Mis viajes al fin de la noche (IV): Las señales inexistentes
Mis viajes al fin de la noche (V): Trastorno Obsesivo Compulsivo

Hicimos varios viajes juntos,
no fue la vuelta al mundo,
pero al menos no discutíamos
y follábamos en cada habitación de hotel.

A veces el día entero,
haciendo el amor en habitaciones extrañas,
y sólo salíamos de noche,
cuando las ciudades se llenaban de luz.

No queríamos ver las sombras en cada esquina,
ni pensar en la vuelta
y en las mil batallas que le seguirían.

Tengo fotos donde nos besamos
en el castillo de Praga,
sobre el London Eye
y enfrente de la Bastilla.

Nuestras revoluciones no costaron miles de víctimas
sólo una, yo,
pero no pensemos en eso ahora,
sigamos disfrutando.

Volvamos a ver todas las fotos,
recordando lo bien que lo pasábamos,
a esa niña china con la que nos hicimos una foto en la ciudad prohibida.

¿Recuerdas las veces que hablamos de tener hijos?
¿Recuerdas los planes de vivir en ciudades imposibles?

Yo recuerdo el dulce olor de tu vagina
y ahora me arrepiento
de no haberte hecho una foto cada vez que te corriste,
todo lo hermoso que hay en este mundo nos visitaba en aquel instante.

Lo hicimos por primera vez el mismo día en que te conocí,
después te fuiste a una ciudad lejana
y me escribiste.
Decías que te tocabas pensando en mí
y era una solución provisional.

Ahora es lo único que me queda.

mis viajes al fin de la noche

Mis viajes al fin de la noche (II) – No estaré

4
2018-05-21

Mis viajes al fin de la noche (I) – Odios (versión alterna)
Mis viajes al fin de la noche (II) – No estaré
Mis viajes al fin de la noche(III) – Los viajes perdidos
Mis viajes al fin de la noche (IV): Las señales inexistentes
Mis viajes al fin de la noche (V): Trastorno Obsesivo Compulsivo
Cuando te decidas a volver
yo ya no estaré aquí.
Si necesitas mi ayuda,
ya no cuentes conmigo.
Aunque me vuelvas a echar de menos,
yo no lo haré.

Serás nebulosa:
sí,
ahora lo recuerdo,
esa chica con la que estuve un tiempo,
tuvimos un lío,
nada importante.

Nuestro mundo era muy pequeño,
tú me lo dijiste,
a tu lado siempre me sentí una rémora.

Espero que tras esas palabras
que rasgaron mi pecho
sólo encuentres soledad.

Hazme un favor:
desaparece de una vez.

Mis viajes al fin de la noche (I) – Odios (versión alterna)

4
2018-05-19

Mis viajes al fin de la noche (I) – Odios (versión alterna)
Mis viajes al fin de la noche (II) – No estaré
Mis viajes al fin de la noche(III) – Los viajes perdidos
Mis viajes al fin de la noche (IV): Las señales inexistentes
Mis viajes al fin de la noche (V): Trastorno Obsesivo Compulsivo
Nunca lo entendí.
Porque tú no estabas obligada a quererme
ni yo a sentirme tan poca cosa.
Pero no había necesidad de ser cruel.

Te buscaba en mensajes de texto que sólo yo enviaba,
si salía a la calle sólo lo hacía por la posibilidad de verte.
Recorriendo los bares que conocimos juntos,
comprando los discos que sabía que te gustaría ver en mi colección.
Por si algún día volvías a casa.

En todo el tiempo que estuvimos juntos,
nunca pensé que serías capaz de quebrar mi ánimo de esta manera.
Era obvio que yo iba a resultar demasiado triste,
no lo era que disfrutarías tanto torturándome.

Y sólo vivo en sueños,
me paso el día en duermevela,
entre imágenes que jamás serán reales.
Porque ya nunca volverán
todas las cosas que compartíamos.
Porque ya no existe la persona
que se sentía feliz y orgullosa a tu lado.

Y si te busco tanto es
porque es más divertido autodestruirme
cuando tú me estás mirando.

Y los tópicos caen sobre mí:
la cama vacía,
tus cajones ausentes,
la futura venganza,
cuando vengas a buscarme y te rechace,
cuando mis letras conquisten el mundo.

Y si algún día lees estas palabras
espero que te arrepientas,
que sientas tuyo
todo el dolor que has provocado.

Que pienses que has sido una zorra,
que no mereces ser feliz,
que no volverás a tener un amor tan puro.

Y tengo un plan:
escribirte,
fumar un cigarrillo tras otro,
vaciar mil botellas
y engancharme al narcótico
sabor de la eutanasia.

Hasta que te convierta en una persona vulgar,
indistinguible
entre el nihilismo que gobierna en la sociedad occidental.

Nunca más seremos extraterrestres
follando compulsivamente
por si mañana acabara el mundo.

Nunca más buscaré la redención,
sólo escribiré trece canciones derrotistas,
que me ayuden a olvidarte.

Nunca más volverás,
seguiré estando solo,
me asustará el futuro,
y a ti te dará igual.
No volverás para salvarme.

mis viajes al fin de la noche

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