Banda sonora de un nuevo universo

2019-07-11

Banda sonora de un nuevo universo

Contigo empezó la vida y conmigo desaparecerá.
Entre medias, sólo siento el hambre y el despertar
de literaturas muertas que nunca deberían haber resucitado.

Quemaré todos los libros que no me dé tiempo a leer,
así no tendré la necesidad de inventármelos
y arderán en un fuego tan intenso
que podrá ser contemplado desde el espacio.

Si lo sigues podrás encontrarme sentado, esperándote.
Así será en todas y cada una de mis reencarnaciones.
Lo sentiré cada vez que te acerques
y ya no necesitaré mis gafas para ver tu sonrisa.

Y el cielo desaparecerá entre las nubes.
No me importará, no te preocupes:
No necesitaré primaveras si estás a mi lado.

Y, si no apareces,
me extinguiré entre las llamas.
Convirtiéndolas en un huracán
que volará hasta la luna
convirtiéndola en una estrella,
otra más,
que se consumirá eternamente
entre las llamas de tu ausencia.

El fuego recorrerá la tierra hasta encontrarte
Y, entonces, sólo entonces, desharé lo hecho
y me daré siete días para construir un mundo perfecto
donde me cantes cada día las canciones
que hicieron que me enamorase de ti.

Las mismas que soñaron aquella Nochevieja,
la primera que pasamos junta,
y permitieron que nos comunicáramos
desde lugares tan distantes.

Sí, soy fuego, esa es mi naturaleza
y, si tu eres agua, seremos cenizas y barro,
polvo de estrellas, arenas movedizas
que engullirán esta realidad tan horriblemente decorada
y, con ella, la envidia y la tristeza,
el dinero y el odio.

Me hundiré en tu océano.
En un mundo que siempre estará húmedo.
Donde nuestros gemidos serán
La banda sonora de un nuevo universo
donde el sonido viajará a la velocidad de la luz.

Y, las noches, no serán más que castillos
que defenderán tus sonrisas perdidas,
iluminadas por el arder eterno
que sólo nosotros seremos capaces de contemplar.


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Tiempos convulsos

2
2019-06-29

Tiempos convulsos


Escribir ha dejado de ser un arma para convertirse en un medio
a través del cual admitir la derrota o salir victorioso
de una batalla que empezó hace ya demasiado tiempo.

Lugares que abandoné, gente que conocí, tiempos convulsos,
ese círculo vicioso del que nunca escapamos
sumidos en un aburrimiento mortal
que hace que todo deje de importarnos.
Porque descubrimos que, al final, la vida sólo era esto:
Un conjunto de productos químicos que consumir y conjugar
hasta llegar al punto que llamamos equilibrio.

Un vaivén entre la felicidad y el dolor,
te enganchas a uno de los dos sólo porque tienes miedo al otro.
Y los años perdidos, las ocasiones desperdiciadas
te llevan a pensar que sólo has perdido el tiempo
que, si pudieras volver atrás lo harías de otra manera,
evitándote así tantas humillaciones y decepciones
que en realidad ya no importan pero siguen ahí
porque el tiempo es caprichoso
y pasa tan rápido que parece que hubieran sucedido ayer.

Sientes entonces que los demás han sabido vivir mejor que tú.
No sé si porque de verdad tienen las respuestas
o porque se han repetido tantas veces las que les han dado
que han terminado por creérselas.

Y me siento como un espía al que han destinado a un lugar extraño,
un actor que interpreta su papel, preparándolo de un modo
que los demás nunca lleguen a conocer sus verdaderos sentimientos.

Y, si la vida es sólo eso, adaptarse por inercia,
yo te juro que cogeré todos mis libros y me largaré muy lejos.
Me meteré en una cueva y escribiré mis versos hasta que no quede pared
o aparezca la muerte en el preciso instante,
en mitad de aquel verso que iba a ser, por fin, revelador.

Y me marcharé con ella sin resistirme, agradecido,
por haberme evitado una nueva mentira,
una nueva decepción.

Y tú pareces ida, y en tu silencio yo te grito que te quiero,
tanto o más que a mí mismo por más que te moleste.
Y dirás que eso que es fácil porque yo no me quiero demasiado.
Y no te quitaré la razón pero este es el lugar al que pertenezco
y no pienso abandonarlo aunque a veces me agoten
las ganas de que sea él el que me abandone a mí.

Y vuelvo a buscarme en mundos paralelos,
donde el placer y el dolor se pierden entre la niebla.
Y me fascinas con una sonrisa que provoca una guerra en mi interior.
Me deprime y me da una razón para levantarme cada mañana:
hacer equilibrismos en el vacío hasta encontrar las palabras exactas
que hagan que te quedes porque aquí puedes reírte de verdad. Como antes
cuando hasta en el humo encontrábamos una razón para ser felices juntos.

Y ahora que sentimos la necesidad de escapar
buscamos dobles sentidos en cada frase que decimos.
Buscamos un guiño, o una esperanza o sólo una puta fantasía
que nos sirva para dormir y levantarnos con la sensación de haber descansado.

Que no te has pasado la noche en vela intentando descubrir una nueva mentira.
Que podemos aguantarnos la mirada y conocer y aceptar todos nuestros secretos.
Que se abra el telón y ya nunca más sea capaz de esconderme.


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Notas a pie de página

2019-06-28

Notas a pie de página


[1]
Cansado y aturdido,
te espero en silencio,
como un insecto atrapado
en un mar de cera.

Moviendo sus patas,
sin encontrar nada
a lo que aferrarse.

Fue más fuerte en él
la necesidad de volar hacia la luz
que el instinto de supervivencia.

Y se quedará ahí, atrapado,
sin posibilidad de escape,
convertido en una estatua.

Hasta que algún día
la lumbre vuelva a encenderse
y toda la cera se derrita.

[2]
No es más que otra imagen,
una de tantas,
de las que hacen que me tambalee
planteándome la eterna pregunta de quién soy
y qué es lo que queda de mí
después de tantos lugares abandonados
y nuevos comienzos.

[3]
Te escribo esta carta no para que la entiendas,
sino para explicarte que a mí
también me resulta muy complicado comunicarme conmigo.

[4]
Mi enfermedad consiste en intentar salir a la superficie,
en un mar cubierto de rocas que flotan a mi alrededor,
se cruzan en mi camino y arañan mi piel
recordándome que fui yo quien decidió tirarse al agua.

[5]
Las nubes fabrican hielo
y, entre todo este granizo,
es imposible encontrarte.

[6]
Estoy en esa fase,
la de volver a tumbarme contigo
sin sentir la necesidad
de volver a pelearme conmigo.

[7]
Intentar encontrar la solución al enigma
es tan inútil como respirar bajo el agua.
Y no hay en la novela de mi vida notas a pie de página
Nada que pueda explicar por qué hago lo que hago.

Acontece entonces la absurda idea de convertir mi vida en literatura,
sólo porque así tal vez pueda añadir un epílogo a mí historia
ese final feliz donde todo cobra sentido
y termina lo que hasta ahora nunca tuvo fin.

[8]
Correr lo bastante lejos,
hasta que ya no me queden fuerzas
y deje de tener sentido intentar volver atrás.
Es lo que hago el tiempo que consumen mis noches en vela.
Y siento que puedo tocar la felicidad con la punta de mis dedos.
Y mis pulsaciones se disparan, cierro el puño.
Me detiene el miedo a lo desconocido.

[9]
Intento respirar aire puro
mas no consigo retenerlo
estando como estoy
rodeado de oxígeno.


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Tormentas de agosto

1
2019-06-19

Tormentas de agosto


Aurora poseía la belleza
de una estrella del Hollywood clásico
pero aquella esquina en la que trabajaba
le desposeía de todo el glamour.
A veces, echaba la vista atrás,
y, preguntándose la razón
que le había llevado a ese lugar,
sólo encontraba una:
el silencio.

El silencio de cuando era una niña,
temerosa de como su padre pudiera reaccionar
porque sabía que cualquier comentario suyo
podía ser interpretado como un desafío
y seguido de un castigo en el menor de los casos
y, en el mayor, de una paliza.

Era esa y no otra la razón
de que fuera tan buena estudiante
porque dentro de los libros,
dialogando con los fantasmas que habitaban el desván,
podía escuchar sólo sus manidos sueños
y no los gritos de eternas discusiones.

Muchas veces soñó que llegaban las tormentas de agosto
y se llevaban consigo aquella casa con el resto de sus habitantes.
Dejando tras de sí un mundo en blanco
que ella pudiera pintar todas las cosas y los colores que quisiera.

Podría pintar un corazón y, sobre él, un hombre que realmente la quisiera
pero tuvo la desgracia de provocar otro sentimiento en los hombres,
el que proviene de sus más bajos instintos
y del que fue por primera vez consciente en las clases de catequesis
tras las que el párroco, aquel al que todos consideraban un santo varón,
le invitaba a quedarse un poco más para profundizar en su fe,
la que habitaba bajo su ropa interior,
tiñendo de sangre los bajos del vestido de su comunión.

También aquella historia se quedó en el silencio,
pues siempre supo que sus padres le habrían culpado a ella,
como le culparían hoy de los moratones provocados
por tantos borrachos en tantas malas noches
o de todas las veces que,
para volver a aquel mundo en blanco,
había atravesado su piel con la aguja.

Y, entonces, las tormentas de agosto
se llevaban también todos los recuerdos
de aquella esquina
a la que inevitablemente debería volver al día siguiente
para cobrar por sentir en su piel el asqueroso sudor del deseo.

Ganar unos pocos billetes con los que poder pagar
un nuevo lienzo en el que algún día
pintaría un camino sin retorno.


 

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1
2019-06-15

Un beso tímido pero interminable


Mi universo es una ecuación,
y tú eres la incógnita.
Estoy prendado de ti
aunque a veces te mienta
y cometa pecados imperdonables,
mas mi amor,
aunque no ha sido siempre sincero,
es puro e incondicional.

Tú y yo caminamos discretamente en el silencio,
imaginando viajes que nunca vamos a hacer.
Viviendo vidas alternas,
grandes proyectos escondidos entre pequeñas cosas
como un te quiero dicho entre susurros,
tu sonrisa cálida desde el otro lado del sofá
o un beso tímido pero interminable cada vez que nos separamos.

Somos esclavos del tiempo,
como lo son el resto de habitantes del universo.
Al menos eso he podido constatar en mil múltiples viajes.
Somos todos seres que giramos alrededor de un sol
que cada día se acerca más a su final.
Somos polillas que saben que se quemarán al acercarse a la luz
pero que no pueden evitarlo
e irremediablemente esperan la destrucción.

Dime qué será de mí cuando los planetas exploten,
uno tras otro en una cadena infinita,
cuando sólo seamos polvo de estrellas.
¿Me seguirás queriendo cuando no quede ya nada de mí?
Y, si es el caso, ¿lo harás porque lo merezco
o sólo por lo bonita que era nuestra imagen en los escaparates.

Es preciso y precioso quererte en el vacío,
atrapado en las incógnitas del universo,
preguntándome cuántos errores serás capaz de personarme.
Si, cuando ya no esté, dejaré un recuerdo dulce o amargo.

Y en mis viajes en el universo,
me pregunto si encontraré
entre todas aquellas ruinas
el camino de vuelta hacia ti.

Y esperando volver,
me pregunto si seguirás ahí
cuando yo esté
donde nada está.

Cuando no puedas besarme,
ni pueda sacudirme de encima
todo el polvo y el cansancio
acumulados en mis viajes.

Y, algún día,
sentados,
observando el horizonte,
en alguna playa,
el día del fin de algún mundo,
entre el sonido de las olas
escucharé tu voz
preguntándome si ha merecido la pena
visitar todos aquellos lugares
en los que sólo encontré dolor.

Y yo, sentaré mi cabeza sobre tus piernas
pidiéndote así que acaricies mi pelo
y descubriré en cada instante de tu voz un trozo de verdad:
un sol que calienta pero no quema,
y una lluvia que junto él alimentará los campos
y volverá a hacer crecer las flores.
El milagro de la vida
que vuelve en pequeñas dosis
para traer una pizca de esperanza.

Y nos veré a los dos, renaciendo,
desnudos,
intactas todas las cicatrices
y defectos de nuestros débiles cuerpos.
Observaré con detalle cómo se conjugan nuestros defectos
para llegar a la conclusión de que no quiero ninguna atadura
excepto la que me une contigo,
porque son las pizcas de amor
de nuestras desbordadas almas
la respuesta a aquella incógnita
capaz de resolver todas las ecuaciones
que desbordan infinitos universos.


 

Un beso tímido pero interminable

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