Pequeñas desgracias sin importancia

2018-09-22

Pequeñas desgracias sin importancia

Si no vuelves me moriré.
No puedo vivir sin ti.
Necesito saber que soy culpable.
Que te provoco.
Que no querías hacerlo.
Yo te obligo.

Sin ti no soy nada.
Miro por la ventana cada noche.
Se me encoge el corazón.
Pensando que no volverás.
Habrás conocido a otra.
Y se porta mejor que yo.

No te saca de tus casillas.
No convierte tu vida en un infierno.
No depende tanto de ti.
Hasta agobiarte y no dejarte respirar.
Es mucho más guapa que yo.
Se arregla y se cuida.

Y no te merezco, lo sé.
Tienes demasiada paciencia conmigo.
Qué bueno eres.
Aunque tengas tu parte oscura.
¿Acaso no la tenemos todos?

Esta noche se me ha vuelto a quemar la cena.
Siempre me dices que no debo ver la tele mientras cocino.
No te hice caso y pasó lo que pasó.
Tú ya me lo advertiste.
Yo no te hice caso.
Y tengo miedo.
Pero sé que merezco mi castigo.
Por provocar tu enfado.
Estirar demasiado de tu infinita paciencia.

Y dónde estamos ahora.
Recuerdo un tiempo en que podía sentir tu amor.
Del mismo modo que ahora siento tu desprecio.
En todas las maneras posibles.
Y aunque me enfade contigo a veces.
Sé que es mi culpa, lo sé.
Tuve la gran suerte de encontrarte.
Y ahora la desgracia de estropearlo.

No debiste acercarte.
Soy tóxica.
Todo lo que toco lo convierto en mierda.
Hubiera sido más bonito morir de amor.
Tal vez algún día lo consiga.
Y nos pararemos con tu coche cerca del acantilado.
Tu voz suena tan dulce.
Tus besos tan profundos.
El aire a nuestros pies.
Si hubieras pisado el acelerador.
La vida habría sido un sueño.

Hoy mi sangre tiñe las baldosas.
Brilla al mezclarse con la tuya.
Estaremos juntos.
No tendremos aquella vida perfecta.
Por mi culpa, amor.
Pero estamos juntos.
Y espero, en cualquier otro mundo.
No volverte a hacer sentir tan desgraciado.
Y mantener intacta tu paciencia.

pequeñas desgracias sin importancia

Frases sueltas, aburrimiento mortal

2018-09-21

Frases sueltas, aburrimiento mortal

Conozco el miedo.
También la culpa.
Las noches infinitas.
El dolor en tu mirada.
El daño que provoca el alcohol.
Y el deseo de terminar.

Sé por qué te fuiste.
Las palabras se clavan como cuchillas.
No nos dejan descansar.
El agua que no limpia.
Cuando nos sentimos sucios por dentro.

Las nuevas vidas.
Siempre insatisfactorias.
Las voces silenciosas.
Que no dejan de machacarme.
El dolor autoinfringido.
Me visita cada mañana.

La imaginación omnipresente.
Que dibuja mi realidad.
Las vidas alternas.
Cuántas llevo ya.
El miedo a los monstruos.
El miedo a tu mirada.
Las heridas ocultas.
En realidad no quiero que desaparezcan.

Los peluches.
Un lugar al que huir.
El escondite donde pueda abrazarte.
Otro trago de vodka.
Magdalenas amargas.
Eterno retorno.
Pensamientos vacuos.
Razonamientos sin sentido.
Aprehender el sufrimiento.

La casa que explotará.
Olvidé cerrar el gas.
También parar mi pensamiento.
Y ahora no puedo dejar de escribir.
Frases sueltas.
Aburrimiento mortal.

Los rostros extraños.
Nunca sabes lo que piensan.
Cuándo querrán ayudarte.
Cuándo querrán hacerte daño.
A quién odias.
Aquí sólo estás tú.

El cigarrillo que se consume.
Las píldoras de felicidad.
La fragilidad de un niño.
Que luchaba con gigantes de queroseno.
La máxima velocidad.
A la que vuelan mis pensamientos.

Esta noche.
En algún momento cerraré los ojos.
Tumbado en mi rencor.
Un animal herido.
Un accidente automovilístico.
Una espada bien afilada.
Mis perfectas pesadillas.

La verdadera oscuridad.
En mi cámara hiperbárica.
El tumor y el bisturí.
La comunicación imperfecta.
Una pequeña dosis de anestesia.
Y entonces me desconecto.

aburrimiento

Editorial

2018-09-20

Editorial

Nunca pensamos que acabaríamos publicando una editorial pero, dada la desafortunada cadena de acontecimientos que han ido sucediéndose en los últimos días, nos vemos obligados a escribir ésta, la primera de nuestra historia, con la esperanza de que también sea la última.

Consideramos que antes de exponer nuestra postura es conveniente que hagamos un repaso de dichos acontecimientos. Por lo que si usted pertenece al grupo de los quince seguidores habituales de esta página puede saltarse los siguientes párrafos, que dedicaremos a poner al día a algún despistado que desconozca la historia a pesar de haber sido publicada en todos los principales medios generalistas de este país.

Todo empezó con un inocente comentario del usuario Andrómeda, referidos al volumen 2 de la serie Siete Canciones que estamos publicando actualmente. En él decía que nuestro estilo le recordaba al de Nilo Fuster, legendario colaborador del blog colectivo Las Voces Silenciosas.

A este comentario siguió otro de Vomitón, en el que señalaba que Ernesto Bánegas fue un pseudónimo utilizado por Nilo en su primera época, cuando escribía colaboraciones para la famosa revista La llamada extraterrestre, como recordarán, dedicada al análisis de las principales corrientes de la música contemporánea. Y a partir de ahí estableció la teoría de que nuestro Ernesto no significaba sino la vuelta camuflada de Nilo, quien fue encontrado muerto en extrañas circunstancias por la policía el 17 de agosto de 2014, curiosamente el día del cumpleaños del director de esta publicación quien, por razones obvias, prefiere mantener el anonimato.

Quiso la casualidad que la periodista Natalia Ayuso, diera con nuestra publicación. Gran admiradora de la prosa de Fuster, Natalia quiso ser la primera en dar la noticia. Publicó un tweet en el que enlazaba al comentario de Vomitón celebrando la vuelta a la vida del escritor. En poco más de una hora tenía cuatrocientos retweets y tres mil me gusta. Pronto, un ejército de becarios que no tenían nada mejor que hacer se dedicaron a engrandecer el eco de la noticia y los periódicos se llenaron de titulares y hagiografías, celebrando su vuelta y colapsando nuestro servidor que nunca estuvo preparado para recibir más de ciento cincuenta visitas simultáneas.

Pero, como saben, desgraciadamente, Twitter no es ajeno a la polémica. Y pronto hubo usuarios y organizaciones que no vieron con buenos ojos que la primera persona en resucitar después de Jesucristo fuera casualmente un hombre blanco y heterosexual. Este hecho, en su opinión, suponía una prueba palpable de lo que siempre habían sospechado, esto es: que las presencias místicas en nuestro mundo demuestran una clara preferencia por las clases dominantes y por el género masculino, repartiendo en éstas la mayor parte de los milagros.

Y llamaron al boicot de nuestra página, Las vidas alternas que, aunque haya supuesto una multiplicación exponencial de nuestros usuarios, no nos agrada en absoluto. En primer lugar, porque siempre hemos querido triunfar por méritos propios. La calidad de nuestro trabajo ha de ser la que nos defina y no polémicas sobrevenidas con cuyo origen en ningún caso estamos relacionados.

En segundo lugar, nos gustaría señalar que Ernesto Bánegas NO es Nilo Fuster. Nilo Fuster sigue muerto, según sabemos, desde aquel día en que lo encontraron colgado del techo de su habitación y vestido con ropa interior femenina. Añadimos que la Iglesia Católica no debería preocuparse de que el Creador hubiera decidido santificar a un desviado.

En tercer lugar, señalar, que el hecho de que los milagros siempre se produzcan entre personas de clase alta es muy discutible. Ocurren todos los días en todas partes, la diferencia es que una tribu de un pueblo de África no dispone de un dispositivo móvil para grabar un milagro que esté sucediendo mientras que un habitante de clase media alta occidental sí, pudiendo colgar ese contenido en las redes sociales y haciéndolo viral en minutos, cosa que los miembros de la tribu no podrían hacer por no disponer de cuentas en ninguna red social.

En cuarto lugar, Nilo Fuster era un periodista siempre pegado a la actualidad. Todo lo contrario que nosotros. Nos define estar mal informados, completamente desplegados de la realidad y ausentes. Características que nos convierten en la élite de internet, haciéndonos ajenos al gran debate basado y fundamentado en el conocimiento y los hechos probados que impera actualmente en la red.

Así que solicitamos a todos los que nos han puesto en el punto de mira en los últimos días que nos dejen en paz, que sigan con sus vidas y nos ignoren, como tan bien han estado haciéndolo hasta este momento.

Respecto a nuestros seguidores habituales, aprovechamos la ocasión para enviarles un cordial saludo.

Atentamente,

Las vidas alternas

Joy Division – Disorder (Siete canciones, vol. 4)

2
2018-09-19

Joy Division – Disorder (Siete canciones, vol. 4)

Esperaba que vinieras y me llevaras de la mano,
por una vez no sentirme extraño
y poder disfrutar de la sensación de no ser diferente,
de esos pequeños placeres mundanos.

Hay demasiadas cosas a mi alrededor,
tantas sensaciones.
La intensidad sigue intacta
pero me faltan los sentimientos.

La vida corre demasiado deprisa,
se me escapa de las manos.
Tu amor, mi necesidad,
me pierdo en todo lo que me haces sentir.

Se me escapa de las manos,
tengo tantas cosas en qué pensar,
tantos proyectos y tan pocas ilusiones.

¿Qué significas para mí?
¿Qué significo yo para ti?
Todo corre muy deprisa,
e intento alejarme para no dejarte en ridículo.
Sé que tus amigas se ríen cuando hablan de mí
Da igual, algún día tendré razón.
Y dirigiré todo este derroche de talento
hacia algo más poderoso.

Soy una bomba de relojería,
toda esta energía me hará explotar.

Tengo ánimo de luchar,
pero no sé cómo
ni cuál es mi objetivo.

Tantas emociones desordenan mi mente
y no me quedan certezas a las que agarrarme.

Siete canciones:
Vol. 1 – Su mapamundi, gracias
Vol. 2 – For What It’s Worth
Vol. 3 – ¡Qué desilusión!
Vol. 4 – Disorder

Leño – ¡Qué desilusión! (Siete canciones, vol.3)

2
2018-09-11

¡Qué desilusión! Leño

Sé que me falta la inspiración a menudo. Lo que escribo y lo que quiero plasmar rara vez coinciden. El cuadro nunca está completo. Falta algo. Y por muchas vueltas que le de, nunca consigo saber qué es.

Dicen que la literatura es arte pero, de algún modo, para mí sólo es un tipo de frustración. Y, sin embargo, cuando escribo encuentro una voz que se expresa de la manera en que siempre quise hacerlo. Como si sólo las letras pudieran cubrir una parte inabarcable de mí mismo.

Sé que a veces me obsesiono y soy difícil de controlar. Que parece que todo me molesta y mi mente no tolera ninguna distracción.

Sé que a veces grito sin motivo y que me desilusiono fácilmente. Que me comporto como si la vida me debiera algo sin saber ni siquiera lo que es.

Sé que cada mañana tengo que tomarme las pastillas para parecer humano. Que si no, no me adaptaría a la continua entrevista a la que llamamos vida social.

No viajo solo en mi vagón y tú me enseñaste que no existe el infierno.
¡Qué desilusión!
Escribo burradas y recibo más me gustas que cuando hablo en serio.
¡Qué desilusión!
No contestas mis whatsapp al instante.
¡Qué desilusión!
Hay quien dice que lo que escribo es poesía.
¡Qué desilusión!
Nunca me regalarán el barco pirata de playmobil.
¡Qué desilusión!

Pero cuando viajo solo camino a casa me siento mejor porque sé que tú me estás esperando.

Pero sé que te puedo escribir alguna tontería y, de repente, me sonreirás. Y me siento mejor.

Y sé que puedo vivir infinitas vidas alternas entre las letras.

Y que tú me esperarás cuando vuelva de mis largos viajes.

Y me siento mejor.

Siete canciones:
Vol. 1 – Su mapamundi, gracias
Vol. 2 – For What It’s Worth
Vol. 3 – ¡Qué desilusión!
Vol. 4 – Disorder

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